 
| Jesús te está mirando
Un ladrón, linterna en mano, entró a una casa a hacer de las suyas. Cuando estaba escudriñando el salón en busca de la vitrina de la plata, escuchó una voz que le dijo: -"Jesús te está mirando" El ladrón se sobresaltó, apagó la linterna e inmediatamente se puso a averiguar de dónde salía esa voz. -"Jesús te está mirando"-, volvió a escuchar. Así que encendió nuevamente su linterna y vio, encerrado en una jaula, a un loro que le repitió: -"Jesús te está mirando" El ladrón, muerto de risa, le preguntó: -"¿Y tú quién eres?" -"Soy Moisés"-, contestó el loro. -"¿Y quién fue el imbécil que te puso Moisés?" -"El mismo que le puso Jesús al doberman que está detrás tuyo"
Uno de monjitas En el convento del pueblo estaba como interna una monjita que era demasiado grosera; siempre que estaban platicando con sus compañeras de cualquier cosa ella decía muchas groserías.
Las demás ya estaban cansadas de ella y en una plática que tuvieron llegaron a la conclusión de que cuando la monja grosera dijera una de sus groserías la dejarían sola en el lugar en que estuvieran. En una ocasión estaban platicando de la guerra y sus consecuencias, y una de ellas dijo: 'Si yo pudiera mandaría un camión lleno de alimentos Para toda esa pobre gente que no tiene que comer.' Otra dijo: 'Si yo pudiera mandaría un camión lleno de medicinas para los pobres enfermos.' en eso dice la monja grosera: 'Si yo pudiera mandaría un camión lleno de servidoras publicas para todos esos pobres hombres.' Y de repente todas las monjas se paran de sus lugares y se dirigen a la puerta y la monja grosera les dice:¡ESPERENSE, ESPERENSE, TODAVÍA NI CONTRATO EL CAMIÓN!
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