Mauricio Magdaleno nació el 13 de mayo de 1906 en Villa del Refugio, hoy Tabasco, Zacatecas. Su padre era un liberal insurrecto miembro del Club Luz y Verdad que era perseguido y cambiaba constantemente su lugar de residencia acompañado de su familia. Mauricio realizó sus estudios de primaria y secundaria en Aguascalientes. A los 12 años, se trasladó con sus padres y sus tres hermanos al Distrito Federal.
En 1920, José Vasconcelos le otorgó a Mauricio Magdaleno una beca para ingresar a la Escuela Nacional Preparatoria. Ingresó después la Escuela de Jurisprudencia (su padre quería que fuera abogado), pero un año mas tarde abandonaría la carrera. En 1924, ingresó al Centro de Estudios Superiores, hoy Facultad de Filosofía y Letras donde cursó la carrera de Letras y conoció a Narciso Bassols, quien lo recomendó con Vito Alessio Robles, director del periódico El Demócrata, donde Magdaleno comenzó a escribir editoriales literarias y políticas, profesión que realizaría hasta el momento de su muerte.
Magdaleno fue un escritor de los problemas sociales y del conflicto revolucionario que cultivó diversos géneros literarios: cuento, ensayo, teatro, crónica periodística, guión cinematográfico... En 1927 publica su primer cuento Las mañanas de Scherezada y en 1927 Mapimí 37, donde realizó por primera vez un retrato de la explotación indiscriminada de las riquezas de México a manos de los extranjeros.
En 1929, con gente como Andrés Henestrosa, Adolfo López Mateos, Angel Carbajal, Juan Bustillo Oro, Salvador Azuela, y Alejandro Gómez Arias, acudió al llamado de José Vasconcelos para participar en la campaña que lo postulaba como candidato a la presidencia. 26 años después de esa experiencia, Magdaleno publicó Las palabras perdidas, que son su testimonio personal de la campaña presidencial de Vasconcelos.
En 1931 se reencuentra con Juan Bustillo Oro y emprenden el proyecto teatral “Teatro de ahora”, para el que escribe tres obras: Pánuco 137, Emiliano Zapata y Trópico, el cual por ser un teatro revolucionario y de vanguardia, fracasa. Posteriormente y con mayor éxito, Magdaleno incursionó en el denominado “Teatro de revista”. En 1932 obtiene una beca en la Universidad Central de Madrid y emprende el viaje a España junto a Bustillo Oro, en donde vive las renovaciones literarias de la Generación del 27 y publica dos cuentos sobre la Revolución: El compadre Mendoza y El baile de los pintos.
En 1933 retorna a México e impartirá clases de Historia de México, Historia Universal, Lengua castellana y Nociones de Literatura; asimismo inicia sus actividades como funcionario público: es nombrado Presidente de la Junta Revisora del Impuesto sobre la Renta en la SHCP. Además, escribe las novelas Campo Celis y Concha Bretón.
Un año después, Magdaleno escribiría su primer guión cinematográfico El compadre Mendoza, dirigida por Fernando de Fuentes y adaptado por Juan Bustillo Oro, con que se comenzaba la filmación de películas mexicanas con el tema de la revolución.
En 1937, Mauricio Magdaleno publica El resplandor, considerada una de las mejores novelas de su tiempo y que sería traducida a varios idiomas. En 1939 escribe Trópico de cáncer y Fulgor de Martí —novela sobre la vida del revolucionario cubano— y un año después las novelas Cabello de elote, Rango y Sonata.
En 1941 contrajo matrimonio con Rosario Ríos Medrano con quien concibió dos hijos, Rosario y Mauricio. Entre los años de 1943 y 1957, escribió 52 guiones o argumentos para películas con historias y personajes inspirados en sus obras literarias.
Junto con Emilio “el indio” Fernández (director), Gabriel Figueroa (fotógrafo) y Dolores del Río, Pedro Armendáriz y María Félix (protagonistas) conformó un equipo que dio como resultado cintas excelentes, tales como Flor Silvestre, María Candelaría, Bugambilia, Río escondido, Pueblerina, Salón México, entre otras; películas estelares de lo que dio por llamarse la “época de oro del cine nacional”.
En 1957, Mauricio Magdaleno ingresó como académico de número a la Academia Mexicana de la Lengua, donde leyó el discurso El compromiso de las letras. En el periodo de 1958 a 1964 invitado por el entonces Presidente de la República Adolfo López Mateos, fue Senador por el estado de Zacatecas y de 1964 a 1970 se desempeñó como Subsecretario de Asuntos Culturales de dicho gobierno.
En 1981 Magdaleno se hizo acreedor al Premio Nacional de Ciencias y artes, en el área de Linguística y Literatura y en 1982 el gobierno de Aguascalientes le otorga “Las palmas académicas” por su destacada actividad cultural. Murió en la ciudad de México el 30 de junio de 1986; sus restos fueron cremados y sus cenizas depositadas en la Catedral Metropolitana, muy cerca de José Vasconcelos y de Heliodoro Valle.